Llegada a Bangkok

¡Por fin! Parecía que el momento de empezar mi viaje no llegaba nunca. Viajar en tiempos de coronavirus puede llegar a ser hasta emocionante. Hasta el último momento no sabía si me iban a dejar volar. En internet empezaban a correr montones de fake news diciendo que Tailandia estaba cerrando fronteras, que obligaban a los turistas a pasar una cuarentena de 14 días para entrar al país, que se cancelaban vuelos… una locura.

Pero, por fin, a las 7 de la mañana aterrizaba en el Aeropuerto Internacional de Suvarnabhumi, cambiar mis primeros bahts, comprar la SIM para estar conectado y preparado para dirigirme al centro. La verdad es que el aeropuerto está muy bien conectado con el centro de Bangkok. Tienes tren directo hacia Bangkok que sale desde la planta baja del propio aeropuerto. Desde esa misma línea puedes conectarte a muchos de los barrios más populares de la ciudad gracias a las líneas de Metro y Skytrain.

A las 8 y media estaba llegando a mi Hostel la mar de feliz y sudado a más no poder. Yo iba con mi sudader y pantalones largos que uso siempre en el avión (además hacia escala en Helsinki) y claro, llegas a Bangkok en pleno mes de marzo y sus 30 grados a las 8 de la mañana no te los quita nadie. Imagínate estar con sudadera en Sevilla en pleno mes de agosto. Ese era yo.

Me hospedé en el Fun Café & Hostel y la verdad es que la relación calidad precio ha estado muy bien. Las habitaciones muy límpias al igual que sus baños y el resto de instalaciones. Además, en la planta baja tiene ubicado un café la mar de agradable dónde puedes estar y relajarte después de un duro día por la ciudad.

Era temprano, no podía aún entrar en mi habitación y tenía unas ganas locas de descubrir mi primera parada de esta gran expedición que, justo, acababa de empezar. Una sensación entre ganas y nervios me bajaba hasta el estómago. Nervios por encontrarme totalmente solo en la otra punta del mundo, sin mi gente, sin mis apoyos. Descubre conmigo mi experiencia en Bangkok en 4 días.

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